4. Diseño de investigación
Este es un estudio de caso cualitativo vía process tracing: la estrategia analítica consiste en reconstruir la secuencia temporal completa de la inversión saudí en deporte, evento por evento, y verificar si esa secuencia es más consistente con las predicciones observables de H1, H2 o H3, tal como se especificaron en la sección 3. No se trata de un diseño experimental ni de un análisis estadístico de gran escala: con un único caso en profundidad y una comparación estructurada de solo dos casos adicionales (Catar y Abu Dabi), cualquier inferencia estadística sería estadísticamente vacía. Lo que el diseño permite, y lo que se propone entregar, es una reconstrucción factual lo bastante rigurosa para que hipótesis en competencia puedan confrontarse con evidencia específica, caso por caso.
La base empírica es un banco de hechos original, construido para este texto y para el proyecto más amplio del que forma parte (El Mapa, el registro de hechos verificados de este sitio), que cubre el período de 2016 (lanzamiento de la Vision 2030) a 2026, con proyección declarada hasta 2034 (la Copa del Mundo saudí). Cada evento del banco es un hecho observable y público: una adquisición, un contrato de patrocinio, un derecho de sede, con año, valor cuando está disponible públicamente y fuente primaria o de prensa de referencia. La regla de inclusión es estricta: un hecho sin fuente confiable no entra; donde el valor financiero no es públicamente confirmable, el campo queda vacío en lugar de recibir una estimación no sustentada. Esa regla tiene un costo (el banco es más conservador de lo que podría ser si aceptara cualquier número que circulara en la prensa) y un beneficio (cada línea resiste una verificación independiente).
La comparación con Catar y Abu Dabi sigue la misma regla de evidencia, con una limitación adicional declarada desde ya: el banco de hechos usado en esa comparación es necesariamente menos completo que el banco de hechos saudí, porque este texto no se propone reconstruir el portafolio catarí y emiratí con el mismo grado de detalle primario, apoyándose, en esos dos casos, en la literatura secundaria ya revisada (especialmente Reiche, 2015, para Catar) complementada por verificación factual puntual de las fechas y cifras más citadas.
Lo que este diseño no permite hacer, y es necesario decirlo con todas las letras antes de presentar cualquier resultado: no mide atracción, percepción ni soft power como resultado. Medir eso exigiría datos de encuestas de opinión recolectados con método (el tipo de dato que sustenta índices como el Brand Finance Global Soft Power Index), replicados a lo largo del tiempo y comparados antes y después de cada inversión específica (un diseño de investigación enteramente distinto), que este texto no ejecuta y que ningún análisis de prensa hasta hoy ejecutó para el caso saudí. Donde la evidencia disponible permite solo una inferencia indirecta sobre percepción (por ejemplo, el volumen y el tono de la cobertura de prensa internacional), el texto trata esa inferencia explícitamente como interpretación, no como medición.